viernes, 27 de septiembre de 2013

Dark & Loneliness: Part I


Después de unas cuantas horas de correr hacia ninguna parte, me detengo a escuchar atentamente. A pesar de mi respiración entrecortada, logro percibir los ruidos, todavía lejos, de lo que me persigue; así que me dispongo a descansar un rato. Noto que la oscuridad, con cada minuto que pasa, se vuelve mas densa.

Tengo miedo, pero no esta en mis planes darme por vencida. 

De repente, el sonido inconfundible de lo que me persigue, parece estar justo a mi lado. Sin pensarlo dos veces, comienzo nuevamente a correr sin ningún destino en particular. Mi corazón empieza a latir cada vez más fuerte, tanto, que pareciera que va a salirse de su lugar. Las lágrimas ya comienzan a escaparse de mis ojos resbalándose por mis mejillas y siento una presión en el pecho que no me deja respirar, pero nada de eso me detiene y sigo corriendo.    

De un momento a otro y sin darme cuenta de lo que pasó, estoy en el suelo gritando. Llevo mi mano hacia mi tobillo y puedo sentir cómo un líquido resbala por él, pero no le doy demasiada importancia.

 Lo que me inquieta más en este momento, es que el monstruo ya está acá. Entorno los ojos y me concentro en su ser: lo único que es visible para mí entre las sombras que me rodean, son sus ojos rojos, llenos de furia, rencor, sufrimiento y oscuridad. Su aterradora mirada me contempla atentamente, como si estuviera esperando que yo hiciera algo... Luego de unos minutos de no separar nuestras miradas, él comienza a inquietarse, moviéndose de un lado a otro. Y sin hacer nada más, desaparece en un abrir y cerrar de ojos.
 Ahora, después de su desaparición, a excepción de mi respiración, hay un silencio sepulcral que asusta más que cualquier ruido.
 Cuando ya creo que simplemente se fue, un dolor insoportable recorre todo mi cuerpo; un grito desgarrador sale de mi garganta en el momento en el que mi espalda se arquea incontrolablemente hacia atrás y hace crujir a cada uno de mis huesos. Parece como si mi cuerpo se estuviera prendiendo fuego de adentro hacia afuera; cada parte de mi anatomía se dobla y estira como si fuese dúctil, una presión en el pecho no me permite respirar. Siento que estoy por morir, solo quiero despertar de esta pesadilla, pero eso es imposible, ya que no es un mal sueño.
 Los dolorosos gritos que salen de mi boca, únicamente son audibles por y para mi, ya que si fuese diferente, alguien hubiera venido a rescatarme. Pero no es así. Estoy sola. Nadie vendrá a socorrerme. Esta es mi batalla.

Código de registro en Safe Creative: 1405190884840

lunes, 2 de septiembre de 2013

Caminos Separados




“You’re afraid to tell people how you feel because it will destroy them. So you bury it deep inside yourself where it destroys you”.

  Aunque sé que sería mejor para mi, no puedo permitirme que sufras por mis problemas o errores, simplemente no lo soportaría y creo que vos tampoco. Solo te estoy destruyendo. Me di cuenta hace un tiempo, cuando yo te contaba estas cosas y vos solo te limitabas a llorar por mí. Como si yo fuera un ser muy importante que merecía la pena que le llorasen.
 Todavía no entiendo como es que podes cargar con todo este peso, si ni siquiera yo puedo con esto.
 Me decís que soy muy fuerte, pero en realidad yo no me veo así… Hace unos días me llamaron “cobarde” y creo que esa es la palabra perfecta para definirlo, en vez de “fuerte”. Soy cobarde por que no puedo enfrentarme a mi vida, soy cobarde por que dependo de lo que hago para estar bien…
 Lo que menos quiero es lastimarte, ya te lo dije muchas veces, no tenés por qué cargar con mi peso, al fin y al cabo, es mi peso, no el tuyo; por lo tanto, yo y solamente yo debería cargar con él.
 Así que decidí que no puedo hacerte más daño. Solo te digo: “todo va a estar bien” y no tenés que preocuparte por nada. De alguna forma lo voy a resolver…
 Agradezco que te hayas quedado a mi lado cuando nadie más lo hizo, pero hasta acá puedo dejarte seguir caminando junto a mi (estaremos junt@s en otros caminos que son pacíficos y que no tienen nada oscuro), pero lo que sigue es demasiado dañino y por eso, voy a dejarte ir por el buen camino y supongo que nos veremos en los puentes. Pero no vas a volver a donde estoy, no puedo permitírtelo.
 Prefiero que esto solo me destruya a mi y no a vos… 

jueves, 22 de agosto de 2013

Wish You Were Here


Anoche tuve un sueño: estuve en el pasado por un tiempo... Durante unos segundos volví a ser la chica de antes, sin problemas ni angustias, con una mirada que demostraba felicidad y una sonrisa real, las lágrimas se asomaban muy de vez en cuando en mi rostro y no la mayor parte del tiempo.
 Vos también estabas en mi sueño. Habías vuelto a mi lado y te encontrabas en este mundo.
 Todos y cada uno de los momentos que tuvimos estaban en mi sueño y, después de mucho tiempo de extrañarla, pude volver a ver tu hermosa sonrisa.
 Pero a pesar de todo, la felicidad no puede durar por siempre, y el Destino me hizo volver a la realidad, volver a despertar.
 En el preciso momento en que abrí mis ojos y me dí cuenta que todo había sido un simple sueño, la angustia volvió, las lágrimas que durante un momento habían cesado, también lo hicieron y, junto con ellas, nuevamente llegó el sentimiento de soledad.
 Al parecer la única forma que tengo de volver a estar a tu lado, es a través de los sueños... ¿Es posible que no haya otra forma? Pensándolo mejor, sé que sí la hay. Pero no puedo permitirme ese lujo. Tengo que seguir adelante viviendo únicamente con los recuerdos y no quedarme estancada en el pasado.
 Aunque esto signifique tratar de sobrevivir cada día que se me presenta.
 Admito que no todos son malos momentos, aunque sí la mayor parte. Los buenos momentos son pocos, pero nunca estan de más, siempre hacen falta y lo mejor es disfrutarlos lo más que se pueda. Porque nadie sabe cuando van a volver. Al igual que no sé cuando ni dónde voy a volver a verte.
 Debo seguir adelante.
 A pesar de que eso signifique tratar de sobrevivir cada día que se me presente.
 No es fácil, y ahora entiendo el dicho ·Las cosas que valen la pena, nunca son fáciles". Pero decido que voy a seguir adelante, me lo prometo a mi misma y no voy a darme por vencida.
 Sin embargo, esto no quita el hecho de que nunca dejaré de extrañarte y de desear que vuelvas conmigo.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Alas Rojas




 La frase dice “No vas a poder volar, al menos que te dejes caer… “.
 Es verdad, yo ya estoy cayendo. Pero no puedo volar; mis alas están atadas y la cuerda me está lastimando mucho, hasta tal punto que yo, no soy lo único que cae, las gotas rojas de mi sangre, también lo hacen.
 Al principio solo era la cuerda la que me molestaba. Pero, a medida que iba descendiendo más, ésta fue cortándome de a poco sitios de mis blancas alas; y hasta el momento, el dolor es casi insoportable.
 Sé que yo fui la que decidió caer con la cuerda enrollada alrededor de mi cuerpo. Y también sé que es mi culpa y solo mía, que mis heridas sigan apareciendo y la sangre continúe deslizándose sobre mi cuerpo, tiñéndolo todo de rojo; pero luego pienso: si no fuera de esta manera, el sufrimiento dentro de mi corazón (o de lo que queda de él), me superaría y es posible que no pueda extender mis alas en ningún momento y así, sabría que lo que me espera en un futuro, es el frío y oscuro suelo del olvido.
 Por otro lado, mirando a mí alrededor, puedo ver que hay otros pájaros cayendo conmigo… Pero hasta donde puedo ver, yo soy la única con la cuerda. El único pájaro rojo.
 Muchos de ellos ya abrieron sus alas y están empezando a volar; otros necesitan un poco de ayuda, y al cabo de un tiempo, también lo logran. Todos tienen unas hermosas y brillantes alas blancas como la nieve. A diferencia de estos, hay otros deciden que no pueden lograrlo y, aunque finalmente despliegan sus alas, éstas cambian de color a uno más oscuro, el negro, el color de la derrota. Por último, estoy yo: un ave rojo.
  Sigo cayendo y tengo miedo de seguir así eternamente, así que cierro mis ojos y espero a que esto termine de una vez.  De repente, siento una presencia a mi lado; abro un poco mis ojos y volteo hacia mi izquierda… Me encuentro sorprendentemente con un reflejo. Es como si por alguna razón hubiera aparecido un espejo de la nada y yo me estuviera viendo en él. Las plumas se me erizan al darme cuenta de que no es un reflejo, por fin me encuentro a otro igual a mi, otro pájaro rojo. Su cabeza se encuentra escondida entre sus plumas y permanece así con sus ojos fuertemente cerrados. Continúo con la vista fija en ese ser, sin poder creer que esté sufriendo lo mismo que yo.
 Increíblemente, como si fuera obra de un milagro, levanta su cabeza y abre sus hermosos ojos azules; la cuerda que lo envuelve desaparece y comienza a desplegar sus alas… De a poco, éstas van perdiendo su color, y, a pesar de que su cuerpo quede con algunas cicatrices rojas, tengo que entrecerrar mis ojos para cubrirme del destello blanco que emana de sus alas ahora blancas. Mantengo mi mirada en su vuelo, en las increíbles piruetas que logra con solo un movimiento de esas alas que en su momento fueron lastimadas, y en la felicidad que se refleja en su mirada. Luego lo veo alejarse, mientras pienso que podría ser representado como un luchador…
Estoy pensando en  volver a cerrar mis ojos y esperar a que el destino me derrote, cuando me doy cuenta de que si mi compañero rojo no se había dado por vencido luchando y logró hacer desaparecer aquella cuerda, yo también puedo lograrlo. Al fin y al cabo, si un luchador se representa con el color rojo, yo también debo serlo. Y tengo la certeza de que voy a lograr superar esto.Va a ser duro, eso lo sé, pero no me puedo dar por vencida. No ahora.

Código de registro en Safe Creative: 1405190884857