jueves, 22 de agosto de 2013

Wish You Were Here


Anoche tuve un sueño: estuve en el pasado por un tiempo... Durante unos segundos volví a ser la chica de antes, sin problemas ni angustias, con una mirada que demostraba felicidad y una sonrisa real, las lágrimas se asomaban muy de vez en cuando en mi rostro y no la mayor parte del tiempo.
 Vos también estabas en mi sueño. Habías vuelto a mi lado y te encontrabas en este mundo.
 Todos y cada uno de los momentos que tuvimos estaban en mi sueño y, después de mucho tiempo de extrañarla, pude volver a ver tu hermosa sonrisa.
 Pero a pesar de todo, la felicidad no puede durar por siempre, y el Destino me hizo volver a la realidad, volver a despertar.
 En el preciso momento en que abrí mis ojos y me dí cuenta que todo había sido un simple sueño, la angustia volvió, las lágrimas que durante un momento habían cesado, también lo hicieron y, junto con ellas, nuevamente llegó el sentimiento de soledad.
 Al parecer la única forma que tengo de volver a estar a tu lado, es a través de los sueños... ¿Es posible que no haya otra forma? Pensándolo mejor, sé que sí la hay. Pero no puedo permitirme ese lujo. Tengo que seguir adelante viviendo únicamente con los recuerdos y no quedarme estancada en el pasado.
 Aunque esto signifique tratar de sobrevivir cada día que se me presenta.
 Admito que no todos son malos momentos, aunque sí la mayor parte. Los buenos momentos son pocos, pero nunca estan de más, siempre hacen falta y lo mejor es disfrutarlos lo más que se pueda. Porque nadie sabe cuando van a volver. Al igual que no sé cuando ni dónde voy a volver a verte.
 Debo seguir adelante.
 A pesar de que eso signifique tratar de sobrevivir cada día que se me presente.
 No es fácil, y ahora entiendo el dicho ·Las cosas que valen la pena, nunca son fáciles". Pero decido que voy a seguir adelante, me lo prometo a mi misma y no voy a darme por vencida.
 Sin embargo, esto no quita el hecho de que nunca dejaré de extrañarte y de desear que vuelvas conmigo.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Alas Rojas




 La frase dice “No vas a poder volar, al menos que te dejes caer… “.
 Es verdad, yo ya estoy cayendo. Pero no puedo volar; mis alas están atadas y la cuerda me está lastimando mucho, hasta tal punto que yo, no soy lo único que cae, las gotas rojas de mi sangre, también lo hacen.
 Al principio solo era la cuerda la que me molestaba. Pero, a medida que iba descendiendo más, ésta fue cortándome de a poco sitios de mis blancas alas; y hasta el momento, el dolor es casi insoportable.
 Sé que yo fui la que decidió caer con la cuerda enrollada alrededor de mi cuerpo. Y también sé que es mi culpa y solo mía, que mis heridas sigan apareciendo y la sangre continúe deslizándose sobre mi cuerpo, tiñéndolo todo de rojo; pero luego pienso: si no fuera de esta manera, el sufrimiento dentro de mi corazón (o de lo que queda de él), me superaría y es posible que no pueda extender mis alas en ningún momento y así, sabría que lo que me espera en un futuro, es el frío y oscuro suelo del olvido.
 Por otro lado, mirando a mí alrededor, puedo ver que hay otros pájaros cayendo conmigo… Pero hasta donde puedo ver, yo soy la única con la cuerda. El único pájaro rojo.
 Muchos de ellos ya abrieron sus alas y están empezando a volar; otros necesitan un poco de ayuda, y al cabo de un tiempo, también lo logran. Todos tienen unas hermosas y brillantes alas blancas como la nieve. A diferencia de estos, hay otros deciden que no pueden lograrlo y, aunque finalmente despliegan sus alas, éstas cambian de color a uno más oscuro, el negro, el color de la derrota. Por último, estoy yo: un ave rojo.
  Sigo cayendo y tengo miedo de seguir así eternamente, así que cierro mis ojos y espero a que esto termine de una vez.  De repente, siento una presencia a mi lado; abro un poco mis ojos y volteo hacia mi izquierda… Me encuentro sorprendentemente con un reflejo. Es como si por alguna razón hubiera aparecido un espejo de la nada y yo me estuviera viendo en él. Las plumas se me erizan al darme cuenta de que no es un reflejo, por fin me encuentro a otro igual a mi, otro pájaro rojo. Su cabeza se encuentra escondida entre sus plumas y permanece así con sus ojos fuertemente cerrados. Continúo con la vista fija en ese ser, sin poder creer que esté sufriendo lo mismo que yo.
 Increíblemente, como si fuera obra de un milagro, levanta su cabeza y abre sus hermosos ojos azules; la cuerda que lo envuelve desaparece y comienza a desplegar sus alas… De a poco, éstas van perdiendo su color, y, a pesar de que su cuerpo quede con algunas cicatrices rojas, tengo que entrecerrar mis ojos para cubrirme del destello blanco que emana de sus alas ahora blancas. Mantengo mi mirada en su vuelo, en las increíbles piruetas que logra con solo un movimiento de esas alas que en su momento fueron lastimadas, y en la felicidad que se refleja en su mirada. Luego lo veo alejarse, mientras pienso que podría ser representado como un luchador…
Estoy pensando en  volver a cerrar mis ojos y esperar a que el destino me derrote, cuando me doy cuenta de que si mi compañero rojo no se había dado por vencido luchando y logró hacer desaparecer aquella cuerda, yo también puedo lograrlo. Al fin y al cabo, si un luchador se representa con el color rojo, yo también debo serlo. Y tengo la certeza de que voy a lograr superar esto.Va a ser duro, eso lo sé, pero no me puedo dar por vencida. No ahora.

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